Seas más o menos aficionado a la jardinería, te interesará conocer cómo regar tu jardín o huerto correctamente y conocer qué elementos te facilitarán la vida. Si no lo has hecho ya, instalar un sistema de riego automático puede quitarte dolores de cabeza a la hora de mantener tu jardín.

En este artículo vamos a hablar de un tema muy importante y al que tal vez no le damos demasiada importancia: el riego, y analizaremos las pautas más importantes a seguir para la elección de un sistema de riego adecuado.

En los últimos años se ha intensificado la afición al cultivo urbano tanto de plantas como de hortalizas. Cada vez es más frecuente ver pequeños huertos urbanos tanto en jardines o terrenos públicos de los parques de la ciudad, como en terrazas o en los balcones de las viviendas. Los que “somos de pueblo”, también podemos comprobar como poco a poco se recuperan algunas huertas abandonadas, y en los jardines de nuestras casas compartimos el cultivo de plantas ornamentales, de plantas aromáticas que utilizamos en la cocina así como en muchos casos, con hortalizas que cultivamos también con mucho mimo. Y es que cada vez más gente se está animando a desempolvar sus herramientas de jardín y ponerse manos a la obra.

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El riego es una parte muy importante de nuestro jardín o huerto, tanto por el aprovechamiento del agua, un bien que cada vez es más escaso y que por lo tanto hemos de racionalizar su consumo, como por la importancia que tiene, porque es uno de los elementos esenciales que ayuda a mantener vivas y frescas a las plantas y hortalizas. Es por ello que cada sea más frecuente recurrir a sistemas de riego por goteo o sistemas de riego automático que nos permiten optimizar el aprovechamiento de agua. Al fin y al cabo es una tecnología accesible y relativamente asequible, basta con adquirir un kit de riego por goteo en cualquier tienda de herramientas de jardín y ponerse a ello.

Si profundizamos un poco en el proceso entendemos cómo, por medio de las raíces, las plantas absorben una cantidad importante de agua que a su vez contiene disueltos los nutrientes que necesitan para crecer y desarrollarse, por lo tanto, independientemente del sistema de riego que utilicemos, de lo que se trata, es de aportar el agua a las raíces más o menos en la misma cantidad y frecuencia con que las plantas y la evaporación la extraen de la tierra. El grado de transpiración y absorción del agua por las plantas está totalmente relacionado con la temperatura, la luz, la humedad atmosférica, el viento, el tiempo en general, así como del tipo de plantas y el tipo de suelo. Por eso, deberemos regar a determinadas horas donde esas variables sean las óptimas, por eso, en función de la estación, regularemos nuestro temporizador de riego a una hora u otra.

Las plantas grandes consumen más agua que las jóvenes, el suelo arenoso retiene menos agua que el arcilloso, el viento y el sol intenso resecan rápidamente la tierra, etc. Por esta razón, más que seguir un horario de riego basado en cálculos según el calendario, vamos a desarrollar más las técnicas de riego basadas en la necesidad que tienen las plantas en cada momento, y en función de ellos determinaremos el sistema de riego que mejor se adapte. Si la transpiración de las plantas es mayor el agua que absorben, las hojas empiezan a marchitarse para reducir la transpiración lo que provoca la disminución de su crecimiento e incluso su muerte, algo que no evidentemente no deseamos. En el caso de disponer de un sistema de riego automático, evitaremos la escasez de agua aumentando la frecuencia de riego en el temporizador de riego.


Determinar la duración y frecuencia del riego a regular en nuestro temporizador de riego.

Una cuestión que suele ser frecuentemente consultada por los aficionados al cultivo es la cantidad y la frecuencia con la que hay que regar las plantas. Como hemos comentado, no existe una regla general sobre este tema, la época del año, las variedades que estemos cultivando, el tipo de suelo, el espacio del que disponemos, el clima en el que nos encontramos... son variables que pueden cambiar continuamente la respuesta a nuestra pregunta. Conocer las características específicas de cada planta para administrarles la cantidad y frecuencia adecuadas es la mejor regla a aplicar. El riego está estrechamente relacionado con las propiedades naturales de las plantas y su buen conocimiento nos evitará problemas.

Vamos a explicar algunos patrones que conviene conocer para un clima mediterráneo o semiárido, teniendo siempre en cuenta, como hemos dicho, que no se deben tomar los datos como empíricos sino como referencia para componer luego el patrón que consideremos en cada momento de riego.

Según las estaciones

ESTACIONES

FRECUENCIA del temporizador riegoHORAS
Otoño1 vez/díaAl amanecer
Invierno1 vez/semanaAl amanecer
Primavera1 vez/díaAl atardecer
Verano2 veces/díaAl atardecer

Tenemos que tener en cuenta, sea la estación que sea, estar al tanto de las previsiones meteorológicas, o como decían nuestros abuelos, “mirar el tiempo”, será una tontería regar si lo van a hacer las nubes después. Aunque la mejor manera de garantizar esa frecuencia será utilizando un programador de riego automático.

Según se explica, el riego al amanecer en otoño e invierno es para evitar las posibles heladas de noche, y al atardecer en primavera y verano para que las plantas no estén mojadas en las horas de mayor incidencia del sol. Si se riega en pleno día en verano, además de dañar las plantas, perderás el 30% del agua por evaporación antes de ser absorbida por las raíces.

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El sistema de riego en función del tipo de planta

Las hortalizas, en circunstancias normales, requieren un riego de 1 litro por planta y día, o si está en mesa de cultivo, por 10 litros de sustrato; pero vamos a considerar también la forma y el tipo de las plantas para poder hacer algunas consideraciones especiales:

  • Las plantas de hojas anchas y jugosas así como las hortalizas cultivadas por sus hojas como las acelgas, lechugas, escarolas, coliflores.. etc, requerirán riegos más abundantes (alrededor de 2 litros por planta) y regulares. Para definir el sistema de riego automático óptimo para este tipo de plantas, lo mejor es consultar en nuestro centro de jardinería, qué kit de riego por goteo será el adecuado, determinando el diámetro de la manguera de riego óptimo, el tipo de programador de riego automático que necesitamos, etc.
  • En plantas con frutos carnosos como tomates, calabacines, berenjenas o pepinos, habrá que tener en cuenta que durante la época de primera floración debemos limitar el riego, no tanto disminuyendo la frecuencia sino la cantidad de agua que distribuye nuestro sistema de riego, haciéndolo más regular cuando se formen los frutos y abundante después de la recolección. Bastará con disminuir o aumentar la duración del riego de nuestro sistema de riego regulando el programador de riego automático en consecuencia.
  • Las plantas que conservamos después de cosechadas como cebollas, ajos y plantas medicinales o culinarias que vayamos a guardar, necesitarán riegos escasos, de medio litro de agua por planta.

En un jardín o huerto tradicional regaremos las plantas ya establecidas con menor frecuencia pero de manera más abundante. Regaremos hasta una profundidad de unos 15 centímetros y luego dejaremos que los 5 centímetros de la superficie se sequen completamente antes de volver a regar. Si regamos las plantas correctamente, estas tendrán las raíces profundas por lo que generalmente las regaremos cada 4 o 5 días durante el verano.

Las plantas que cultivamos en macetas o mesas de cultivo van a sufrir una mayor evaporación porque el sol las recalienta con más intensidad, además el sustrato está limitado a la capacidad del contenedor y la capacidad de retener agua también está muy limitada, por lo tanto vamos a tener que realizar riegos más frecuentes, siendo un sistema de riego por goteo una de las mejores soluciones.

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Además, para aprovechar mejor el espacio, el número de plantas por superficie también será mucho mayor que en un cultivo en tierra, siendo también mayor la transpiración y la pérdida de agua. Entre riego y riego, deberemos dejar secar el tercio superior de la tierra o sustrato de la maceta o la mesa. Tengamos en cuenta también esta regla: cuanto menos profunda sea la tierra, o más pequeña sea la maceta o la mesa, con mayor frecuencia tendremos que regar. En este caso la instalación de un sistema de riego por goteo será clave para mantener nuestras plantas con un aspecto inmejorable.


Pautas generales para mejorar el riego: Elección de un sistema de riego adecuado.

Teniendo en cuenta algunas de las cuestiones de las que hemos hablado, y para conseguir un riego óptimo de nuestro jardín o huerto, te proponemos a continuación algunos interesantes consejos sacados de la experiencia de los viejos maestros del cultivo:

  • Realizar un riego regular. El que pase tiempo sin regar hace que la planta sufra estrés hídrico y se debilite, además alteramos las propiedades físicas del suelo y lo debilitamos. Tengamos en cuenta también que la tierra requiere de cierto tiempo para absorber el agua, por lo que debemos intentar regar con una regularidad similar a la de la lluvia para que el agua no fluya tontamente sin ser absorbida por la tierra. Lo ideal para regular la frecuencia de riego es utilizar un programador de riego automático que podemos conseguir con cualquier kit de riego por goteo en nuestra tienda de herramientas de jardín.
  • Humedad estable. Cuanto más estable sea la humedad, mejor rendimiento obtendremos. Los contrastes fuertes de humedad debilitan las plantas y hacen que se vuelven propensas a plagas y enfermedades. Debemos intentar que los contenidos de aire y agua estén equilibrados en el suelo el mayor tiempo posible. Los excesos de agua tras el riego y la posterior sequedad, tienden a producir desequilibrios que conducen a la aparición de parásitos y enfermedades. Una buena manera de evitar los excesos de agua es utilizar un temporizador de riego, al fin y al cabo son programadores de riego a pilas que pueden encontrarse en cualquier tienda de herramientas de jardín y nos ayudarán a controlar la frecuencia y duración del riego.
  • Uniforme. El agua ha de humedecer toda la raigambre por igual, luego dejemos que se seque la superficie antes de volver a regar, esto favorecerá el crecimiento de las raíces de la planta. En el riego por goteo, sobre todo, hemos de vigilar que no se riegue solo un lado de la planta, en ese caso solo se desarrollará un lado de las raíces y por lo tanto tendremos una mala absorción de los nutrientes del suelo. Es importante que en nuestro sistema de riego por goteo, la manguera de riego incorpore reguladores de caudal para que la distribución del agua sea uniforme. Normalmente el kit de riego por goteo incorpora este tipo de aspersores de riego.
  • Frecuencia del riego. Cuando regamos muy frecuentemente de una forma superficial, estamos favoreciendo que las raíces se desarrollen superficialmente. Si por el contrario regamos de forma abundante, obligamos a las raíces a que se desarrollen en profundidad para recoger la humedad en capas más profundas del sustrato. Las raíces profundas y bien desarrolladas permiten a la planta acceder mejor a los nutrientes y al agua. El riego excesivo arrastra los nutrientes y minerales a una profundidad que la planta no puede absorberlos, lava el suelo del nitrógeno, potasio y micronutrientes necesarios para su alimentación. Además, saldrán más malas hierbas ante la abundancia de agua y estaremos derrochado un bien tan escaso como es ya el agua. Una vez más, el sistema de riego por goteo se convierte en la mejor herramienta para cuidar la salud de nuestras plantas, ya que mediante el temporizador de riego podremos garantizar una determinada frecuencia de riego por goteo.

En el caso de macetas o mesas23 de cultivo, los riegos con mucha agua sólo comportan la pérdida de nutrientes por el lavado del sustrato, razón por la cual es preferible hacer riegos más ajustados, aunque tengan que repetirse varias veces. Hay que tener en cuenta que una tierra con un buen contenido de arcilla retiene el agua mejor y de forma más uniforme. Con lluvias intensas, hemos de asegurar que haya un buen drenaje para impedir que el agua se encharque, ya que este fenómeno impediría al oxígeno alcanzar las raíces con consecuencias fatales para la planta. El sistema de riego automático en macetas es también imprescindible para que nuestras plantas se mantengan sanas, igual que lo es distribuir bien el abono con ayuda de una herramienta de jardín.
18En un jardín o huerto regaremos con menos frecuencia pero con más abundancia para que la humedad penetre hasta las capas más profundas del sustrato. En verano, será suficiente con regular nuestro temporizador de riego a una frecuencia de 1 o 2 veces por semana, es mejor que reguemos con menos frecuencia pero con más cantidad de agua para llegar al fondo de las raíces de la planta y que se mantengan las condiciones óptimas del suelo. Durante el primer año de la plantación, no debemos descuidar el riego porque las raíces todavía no son profundas, por lo que si instalamos un sistema de riego automático desde en un inicio evitaremos despistarnos y que las plantas se queden sin agua. En general, las plantas con más años son capaces de mantenerse con menos riego.


Genera microclimas, cuida el suelo. Una capa de acolchado (hierba seca, corteza de pino triturada, arlita, compost, etc) en el pie de las platas disminuye la evaporación de agua y evita que salgan malas hierbas, con un buen acolchado conseguimos un buen equilibrio de humedad y aire que favorecerá la vida microbiana del suelo, las lombrices y el desarrollo de las raíces de la planta. La corteza de pino, por ejemplo, puedes encontrarla en sacos en tu centro de herramientas de jardín.

Agrupa plantas para crear un microclima más húmedo entre ellas, recuerda que en la época de primavera-verano las plantas están en plena actividad y su consumo de agua es mayor que en invierno. También intenta agrupar las recién plantadas o trasplantadas; por otra parte los esquejes necesitan más agua porque su sistema de raíces está poco desarrollado todavía, por lo que no debe faltarles la humedad hasta que se desarrollen.

Si quieres que una palmera desarrolle pronto el tronco, si quieres que un seto se cierre en un plazo de tiempo reducido, si quieres que una planta crezca rápido, riega y abona más, verás cómo surte efecto. Al regar, recuerda que no es muy bueno2 mojar las hojas, el agua produce un efecto de lupa en la hoja que puede provocar quemaduras, con las aguas calcáreas también aparecen manchas en las hojas sin olvidarnos de que la planta tendrá una mayor tendencia a la infección por hongos. Es por ello que a la hora de instalar el sistema de riego automático, debe prestarse especial atención al flujo del agua una vez sale por lo agujeros de la manguera de riego o por los aspersores de riego. Sobre todo no mojes las hojas que tienen vellosidades como los geranios, petunias, saintpaulinia, begonia rex, cuerno de alce… y atención, no mojes las flores porque durarán menos.

Adapta el riego. Hemos de amoldarnos a las condiciones de la época del año, las condiciones meteorológicas, el tipo de plantas u hortalizas e incluso el sistema de riego que utilicemos pero si no lo tenemos claro, mejor desactivar el sistema de riego automático y cuando veamos las primeras señales de marchitamiento lo activaremos, siempre será mejor quedarse corto que pasarse con el agua. No reguemos porque sí, escarbemos bajo el acolchado o el terreno para sentir la humedad de la tierra.

Como hemos dicho, estos trucos son importantes, pero “cada maestrillo, tiene su librillo”, utilicemos la experiencia y el sentido común que nos transmite la naturaleza, hay que regar tanto como sea necesario y tan poco como sea posible.